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viernes, 23 de diciembre de 2011

Revista Arjé nº 6, pensando conTextos

Estimados/as, los invito a la lectura del sexto número de la Revista Arjé, en su formato digital. Pueden descargarlo descargarlo desde nuestra web o enviando un correo a pabloromero7@gmail.com, solicitando por mail su envío como archivo adjunto en un correo electrónico.

Y para aquellos lectores que quieran comentar, discrepar, coincidir, debatir los artículos publicados, queda abierta la posibilidad de dejar comentarios en este espacio del blog.

A su vez, les invitamos a contribuir con sus textos para la conformación final del número 7 de la revista, el cual está en plena construcción y será publicado a fines de febrero, contándose ya con valiosos artículos de nuestros filósofos Enrique Puchet y Eduardo Álvarez, del mexicano Sergio García y del especialista ucraniano en Geopolítica Vladislav Gulevich. Se puede consultar sobre las condiciones formales de publicación enviando un correo a: pabloromero7@gmail.com


Contenidos


Carlos Maggi: un pensador olvidado, por Mateo Dieste, pág. 2

“Se acusó a Maggi de promover una visión que no se correspondía con todos y cada uno de los habitantes de aquel Uruguay, y ello nos revela hoy la idea errónea de que la sociedad es la suma de sus individuos; idea que sin duda ignoraba las construcciones colectivas de sentido y la gestación folclórica de discursos simbólicos, ambos factores que tienden a influir y condicionar —pero nunca a determinar totalmente— nuestras conductas y actitudes vitales. Como antes Piria, Herrera y Reissig o Vaz Ferreira, Maggi hizo una contribución para identificar cuáles eran las pautas culturales dominantes del Uruguay, esto es, aquellas que lo son justamente porque la cultura a la que pertenecen es incapaz de dialogar con otras y acaba siendo hegemónica: cualquier otra cultura local o regional del Uruguay, deberá asumir los códigos de comunicación que aquélla establece o no será visible más que para sus reducidos integrantes. Esa cultura dominante —incubada en Montevideo— impone valores y sentidos a todos los individuos, y el rebelde que no los obedezca pagará el precio de la exclusión o la indiferencia.”

La Marginalidad Cultural y las Políticas Públicas, por Leonardo Rosas, pág. 5

“Es pertinente referir que esta “sintomatología” se corresponde con un momento, por así decirlo, filosófico de nuestra sociedad. En efecto, la tendencia a entender que cualquier problemática debe solucionarse únicamente por medio del dinero (concepción propia de una sociedad de consumo), conjuntamente con una concepción posmodernista de las garantías y libertades fundamentales (donde tales libertades son una conquista aislada de cada individuo a lo largo de su vida y no una base mínima de dignidad de cualquier ser humano), aunadas a una concepción de la dignidad personal como “éxito” en la vida (éxito este que pasa evidentemente por los logros económicos, de los cuales se infiere la capacidad de un sujeto de responder satisfactoriamente a los desafíos de la vida en sociedad), y en conjunto con una especie de “culpa” social de los sectores más adinerados (culpa que llega en extremos a ser el verdadero motivo para manifestar conformidad con las políticas sociales, y más aún, visualiza como objetivo de esas políticas el dejar de sentir culpa), permiten que exista una base ideológica suficiente para que la marginación social se transforme en un problema de raíz conceptual y ya no de carácter práctico.”

Entre el dolor de la lucidez y la crisis educativa, por Pablo Romero, pág. 10

“También acotaría que la lucidez no tiene que ser necesariamente dolorosa, aunque resulte innegable el hecho de que romper con aquello que nos cegaba -y el abrirnos a visiones más amplias y menos ingenuas de las cosas- supone un acto de romper con lo establecido en nuestras cabezas y en nuestras vidas y modifica radicalmente nuestros vínculos, por lo cual casi necesariamente parece suponer siempre un parto doloroso. El punto discutible de la concepción parece ser la idea de que quizás pueda entenderse que lucidez y dolor son inseparables en todo momento. ¿No hay felicidad posible siquiera acaso en las “alturas” de la lucidez? ¿O el iluminado solo puede estar condenado al dolor de la “soledad ilustrada”, del paria que ha visto cómo las cosas finalmente son y no tiene más remedio que vivir aislado entre sus semejantes? Creo que hay cierto mito romántico mal curado en tal asunto.

Pero, pese a estos reparos -no taxativos, por cierto- que creo conveniente tener en cuenta, ciertamente existe buena parte de razón en lo que dice el personaje interpretado por Luppi y claramente parece ser más recomendable arriesgarse al dolor de la lucidez que al vivir en la felicidad de la ignorancia. ¿O no lo creen así?”

El miedo a ser libres y el socialismo filial en Uruguay, por Gonzalo Schwarz, pág. 12

“El ultimo tipo de socialismo -y que es el que se evidencia como el más prevalente en algunos sectores de la sociedad uruguaya- es el socialismo filial. Este se contrasta con el tipo paternal. En el segundo observamos que una elite o un grupo de personas quieren imponer sus valores en la sociedad. En cambio, en el socialismo filial son las personas las que quieren que se les impongan valores, ya sea por otras personas, un ente gubernamental u otras fuerzas trascendentales. Esto nace del hecho de que aunque académicos, filósofos o políticos puedan asumir que las personas quieran tener la libertad de tomar sus propias decisiones, no toman en cuenta que la libertad acarrea consigo responsabilidades. En este sentido muchos uruguayos no quieren tener que tomar responsabilidades por sus decisiones. Por lo tanto, tienen miedo a ser libres, dependiendo del Estado para que los proteja de asumir la responsabilidad por sus propias decisiones. ”

Economía, ecología, ética, libertad y política, por Ariel Asuaga, pág. 14

“La ética debería gobernar nuestras acciones en cuanto al manejo de los recursos naturales y también respecto a nuestros congéneres. Me cuesta aceptar que actuemos como una bacteria reproduciéndonos mientras alcance el sustrato, en vez de ajustar nuestro comportamiento para que el sustrato no se agote. La vida no es frágil, pero la de nuestra especie puede serlo si avanzamos irracionalmente hacia el abismo maltusiano sin hacer nada. Tal vez en un futuro lejano los hombres sinteticen comida en los laboratorios y no sea necesaria la agricultura. Sin embargo, en nuestro tiempo y hasta donde nos alcanza la mirada, necesitamos ser agricultores y deberíamos entender que el cuidado de la naturaleza excede el terreno económico.”

Un repaso por el debate Ratzinger – Habermas, por Matías Finucci, pág. 16

“Si hay algo que une a Habermas y a Ratzinger es que ambos meten en el medio a Kant. Uno para partir de él; el otro para destruirlo. La diferencia principal entre ambos autores es que mientras para Habermas la justificación de las normas se basa en un consenso formal y procedimental por el que se llega a la verdad (Teoría consensual de la verdad), para Ratzinger la justificación se da a través de la ley natural como participación de la ley eterna del Creador, que el hombre descubre en su propia naturaleza. La cuestión radica en si se considera al hombre como un ser autónomo y fin último, o si se tiene una mirada trascendental. Por eso, si el derecho se funda en la noción de naturaleza humana, la moderna noción racionalista de una razón autosuficiente y autónoma no es sostenible. Con lo cual, un mero consenso racional sería insuficiente porque el hombre no se completa sino en Dios. Del otro lado, el considerar al hombre como fin último, la comunicación racional entre los hombres hace innecesaria alguna justificación metafísica.”

Cinco mitos sobre el Anarquismo, por Jorge Gómez, pág. 20

“Por otro lado, los anarquistas individualistas o filosóficos como los de la tradición estadounidense como el ya mencionado Tucker, promueven el pacifismo, rechazan la conscripción militar por considerarla una forma de esclavitud y no creen en la revolución violenta como método para llevar a cabo los cambios sociales.

Lo anterior se debe a que la contraposición anarquista a cualquier forma de coacción se sustenta en la defensa de la autonomía del individuo y la libertad como un derecho natural. De esto, deriva el denominado axioma de no agresión –defendido por anarco capitalistas y mutualistas- que plantea que la sociedad es libre cuando no existe coacción sobre los sujetos, y por tanto pueden llevar a cabo libres acuerdos sin interferencia alguna.

Este principio sin embargo, no descarta el castigo hacia quienes agreden la propiedad de otro, por tanto defiende la legítima defensa y la libre asociación para ello. Así, autores claramente anarquistas como Warren, Spooner y Tolstoi defienden estos principios pacifistas. Gandhi seguía el mismo principio.

Por eso, es un error garrafal catalogar de anarquista a cualquier extremista o lumpen, cuando lo más probable es que éstos ni siquiera hayan leído a Benjamín Tucker o Lysander Spooner.”

¿Cuál es el sentido de insistir en una “Filosofía mexicana” y cuál es la intención de reconceptualizar la misma?, por Andrea Mora, pág. 23

“Si tomamos como punto de partida la gran ignorancia que acerca de nuestra historia de las ideas impera en nosotros, los filósofos mexicanos, y desde la cual se produce filosofía en México, afirmaremos que no hay más tarea para el estudioso de la filosofía mexicana, que la de continuar repitiendo lo que se ha dicho en Europa. Ya sea por la falta de elementos epistemológicos, por la carencia de las condiciones materiales óptimas para llevar a cabo la labor filosófica, a causa de la mentalidad de colonizados que impera en nosotros los mexicanos y que, junto con la idea de que somos incapaces de hacer y pensar filosóficamente; o por todas las razones antes mencionadas y algunas más que seguramente desconozco, que nos hemos mantenido al margen del análisis de las propuestas filosóficas propias, situándonos en calidad de pupilos frente a la filosofía europea. La cual hasta nuestros días, no tiene pretensiones de abandonar su hegemonía dentro del campo de lo filosófico.

Recordando las palabras del maestro Rafael Moreno en su Actha Philosophica, aclaro que no pretendo con la exposición de este trabajo persuadir al lector de que la pretensión de la filosofía mexicana, es la de desconocer a la filosofía europea, ni a ninguna otra filosofía; sino todo lo contrario, ya que ésta, apuesta por el establecimiento la filosofía mexicana, la europea y todas las demás filosofías dentro de una relación de cotejo y por supuesto de colaboración; y nunca de exclusión.”

jueves, 10 de junio de 2010

Revista Arjé nº 4: Filosofía cultural & actualidad en debate

Estimados/as, les invito a la lectura del cuarto número de la Revista Arjé, en su formato digital. Pueden descargarla desde este link: http://www.box.net/shared/fnhnr4f4nf o solicitando por mail su envío como archivo adjunto en un correo electrónico.

Y para aquellos lectores que quieran comentar, discrepar, coincidir, debatir los artículos expuestos, queda abierta la posibilidad de dejar comentarios en este blog.


Contenidos


Los cafés filosóficos, por Oscar Brenifier, pág. 2


“Por otra parte, si el café filosófico merece tal calificativo lo será en la medida en la que se acepte la idea de que la filosofía es más bien un tipo de propedéutica, una “puesta en práctica” de un cierto estado mental, y de una metodología que podríamos denominar dialéctica. Por supuesto, si primamos el aspecto erudito y academicista del discurso, se le puede negar al café su estatus filosófico, puesto que la mayoría de los discursos que en ellos se desarrollan carecen del conocimiento de los autores y de los conceptos “autorizados”. Así, sean cuales sean las opciones filosóficas de unos y de otros, se puede mantener una discusión sobre lo que sucede en estos cafés y sobre las condiciones de este tipo de práctica filosófica, pero no vemos ningún argumento sólido con el que se pueda decretar la imposibilidad de filosofar en un café o en cualquier otro lugar público.


Filosofando arriba del tractor, por Santiago Cardozo, pág. 7


Las declaraciones de Mujica, para los despistados, desde un “cortar grueso” en problemas de tan enrabada complejidad, y a la sazón de un capitalismo neoliberal que relativiza todo lo que toca, pueden terminar por desfondar definitivamente el significado de la enseñanza, por banalizar, por futilizar el cómo y el qué; por generar prácticas sin ideologías, mecánicas, existentes por el mero hecho de existir, de hacerse, de volverse rutina muerta.

La adaptación al mercado laboral, a las necesidades de la sociedad actual, etc. tiene una contracara las más de las veces oculta que se da de bruces con una concepción humanista de la educación (y por lo tanto de la sociedad), cuyo precio resulta demasiado caro si sólo se discute en términos del cómo.”


La otra cara del Plan Ceibal: Informática en la educación formal, por Pablo Romero, pág. 10


“Es que parece que el Plan Ceibal tiene otros “efectos presupuestales”, un lado “oculto” y menos deseable de ser publicitado a todo “bombo”: mientras se plantea un discurso de apoyo a lo tecnológico y a la informática por parte de las autoridades educativas y de gobierno, que se concreta en los hechos con la puesta en práctica del Plan Ceibal, el gobierno apunta a quitar presencia curricular a la materia, reduce radicalmente los puestos de trabajo y perjudica las condiciones laborales de los docentes con que cuenta el sistema educativo para llevar adelante su tarea de educación informática. Más ceibalitas y menos Informática y docentes de la materia en los liceos parece ser la notable contradicción instalada. El discurso que hace hincapié en las tan mentadas ceibalitas y su posible efecto casi “mágico” parece no contar para nada con el factor humano docente profesional.”


Poderes fácticos y democracia por Gabriel Icochea, pág. 12


“El poder de los medios de comunicación y su incapacidad de control, en un país con enormes desigualdades, hace necesario un control del poder mediático de la sociedad civil. No podemos dejar que las campañas electorales que son básicamente mediáticas pasen a ser luchas entre los candidatos que son gratos a ciertos grupos empresariales. Es tiempo de decir que la sociedad civil debe ejercer un control legítimo de los poderes fácticos, que agudizan finalmente las desigualdades económicas.”


Democracia deliberativa: una defensa de la contingencia humana, por Jaén Motta, pág. 15


“Asistimos a una escisión estructural de la dinámica y la comprensión de la política. La dicotomía más amplia y estructural, y si se quiere más simplista, se da entre quienes sostienen que la política se fundamenta en "lo razonable", en las mejores razones, en las construcciones lingüísticas mejor fundamentadas en un espacio público y abierto; y por otro lado entre quienes prefieren una política desde las cúpulas, en espacios cerrados y opacos, manejada en procesos de negociación, sin mediar deliberaciones. Tanto la aceptación empírica de una de las dos dinámicas, como los instrumentos analíticos para dar cuenta de ellas, determinan dos formas muy claramente diferenciadas de asumir y justificar el rol de la política en las sociedades. En última instancia la dicotomía es: argumentar o negociar.


Libertad de pensamiento y dogmatismo, por Sergio García Guzmán, pág. 21


“Existen quienes, con tal de llevar una existencia cómoda y fácil, están dispuestos a dejar a un lado su capacidad de razonar y de dudar. Quienes desean llevar una vida sin complicaciones, sencilla, aburrida incluso, y que para lograrlo abdican de la libertad de pensamiento y de crítica. Están dispuestos a guiarse por los conocimientos o creencias que otros han señalado, y no tienen la capacidad ni el deseo de ponerlos en duda. Es un trueque existencial: dime cómo vivir y en qué creer, y no te cuestionaré nada. Este arreglo se puede hacer tácitamente con un líder concreto o con una idea abstracta: la peor dictadura no es la de un déspota, sino la que impone la mayoría.”


Artaud y Jattin esperando a Godot…, por Alberto Bejarano, pág. 23


“Quién, sino el loco, piensa por sí mismo, en el lugar del otro, y hasta las últimas consecuencias? Pensemos en Artaud o en el poeta colombiano Raúl Gómez Jattin, por ejemplo. Nietzsche no deja de insistir en la falsa dialéctica salud/enfermedad. La enfermedad es el combate mismo de la vida, la demostración de la voluntad de poder en-el-cuerpo. Es allí donde viene a situarse la crítica de la figura del loco, como lo mostró Foucault en su momento, como anormal. Frente a la lógica “racional” del tratamiento de la locura, Artaud y Gómez Jattin enuncian un combate verso a verso y golpe a golpe (de martillo).”


El yo sospechable (Primera aproximación filosófica), por Enrique Puchet, pág. 26


La educación es un terreno predilecto para que se esgriman tales reivindicaciones ardorosas. Nadie que se estime, ni siquiera aquellos funcionarios a los que incumbe administrar con criterios “de escala”, deja de concluir su mensaje remitiendo al derecho de las individualidades a afirmarse gloriosamente. La sola idea de estar ocupándose sólo de números y de contenidos que están allí para ser aprehendidos, remueve una repugnancia instintiva. Sea como fuere que el discurso del administrador continúe, si es que prosigue con apego a reglas de consecuencia, tendrá que pasar por el reconocimiento del principio de personalidad, por el inconmovible respeto a la diversidad. Por su parte, los educadores de aula tienen (tenemos) más sólidas razones para desconfiar de los sistemas y para rendir tributo a la universal exigencia de “ser uno mismo”.”


Televisión. ¿La caja boba?, por Darío Valle Risoto, pág. 28


“En nuestro país hace tiempo -y con más ahínco después del gobierno de izquierda- se notan movimientos en ese sentido, desde la censura llana hasta la selección de un comité de eruditos que decida qué porcentajes de programación deberían ir dedicados a tal o cual asunto. Claro, desde luego, usted está de acuerdo conmigo: esto huele a podrido.

Vuelvo al tema de aquellos debates famélicos de alumnos que en franca mayoría denostaban a este aparatito que se multiplica en nuestros hogares. El profesor dejó que todos discutiéramos y al final nos hizo una importantísima aclaración: la Televisión se puede apagar.

martes, 19 de enero de 2010

Entrevista radial

Estimados/as, les comparto las dos partes de la entrevista que me realizaron el jueves pasado en el programa radial Sopa de Letras (http://blogdelasopa.blogspot.com ). Charlamos un poco al comienzo sobre el Proyecto Arjé y a partir de uno de los artículos publicados en el tercer número de la Revista abordamos luego fundamentalmente aristas vinculadas en buena medida al actual debate educativo.

1ª parte



2ª parte