jueves, 10 de junio de 2010

Revista Arjé nº 4: Filosofía cultural & actualidad en debate

Estimados/as, les invito a la lectura del cuarto número de la Revista Arjé, en su formato digital. Pueden descargarla desde este link: http://www.box.net/shared/fnhnr4f4nf o solicitando por mail su envío como archivo adjunto en un correo electrónico.

Y para aquellos lectores que quieran comentar, discrepar, coincidir, debatir los artículos expuestos, queda abierta la posibilidad de dejar comentarios en este blog.


Contenidos


Los cafés filosóficos, por Oscar Brenifier, pág. 2


“Por otra parte, si el café filosófico merece tal calificativo lo será en la medida en la que se acepte la idea de que la filosofía es más bien un tipo de propedéutica, una “puesta en práctica” de un cierto estado mental, y de una metodología que podríamos denominar dialéctica. Por supuesto, si primamos el aspecto erudito y academicista del discurso, se le puede negar al café su estatus filosófico, puesto que la mayoría de los discursos que en ellos se desarrollan carecen del conocimiento de los autores y de los conceptos “autorizados”. Así, sean cuales sean las opciones filosóficas de unos y de otros, se puede mantener una discusión sobre lo que sucede en estos cafés y sobre las condiciones de este tipo de práctica filosófica, pero no vemos ningún argumento sólido con el que se pueda decretar la imposibilidad de filosofar en un café o en cualquier otro lugar público.


Filosofando arriba del tractor, por Santiago Cardozo, pág. 7


Las declaraciones de Mujica, para los despistados, desde un “cortar grueso” en problemas de tan enrabada complejidad, y a la sazón de un capitalismo neoliberal que relativiza todo lo que toca, pueden terminar por desfondar definitivamente el significado de la enseñanza, por banalizar, por futilizar el cómo y el qué; por generar prácticas sin ideologías, mecánicas, existentes por el mero hecho de existir, de hacerse, de volverse rutina muerta.

La adaptación al mercado laboral, a las necesidades de la sociedad actual, etc. tiene una contracara las más de las veces oculta que se da de bruces con una concepción humanista de la educación (y por lo tanto de la sociedad), cuyo precio resulta demasiado caro si sólo se discute en términos del cómo.”


La otra cara del Plan Ceibal: Informática en la educación formal, por Pablo Romero, pág. 10


“Es que parece que el Plan Ceibal tiene otros “efectos presupuestales”, un lado “oculto” y menos deseable de ser publicitado a todo “bombo”: mientras se plantea un discurso de apoyo a lo tecnológico y a la informática por parte de las autoridades educativas y de gobierno, que se concreta en los hechos con la puesta en práctica del Plan Ceibal, el gobierno apunta a quitar presencia curricular a la materia, reduce radicalmente los puestos de trabajo y perjudica las condiciones laborales de los docentes con que cuenta el sistema educativo para llevar adelante su tarea de educación informática. Más ceibalitas y menos Informática y docentes de la materia en los liceos parece ser la notable contradicción instalada. El discurso que hace hincapié en las tan mentadas ceibalitas y su posible efecto casi “mágico” parece no contar para nada con el factor humano docente profesional.”


Poderes fácticos y democracia por Gabriel Icochea, pág. 12


“El poder de los medios de comunicación y su incapacidad de control, en un país con enormes desigualdades, hace necesario un control del poder mediático de la sociedad civil. No podemos dejar que las campañas electorales que son básicamente mediáticas pasen a ser luchas entre los candidatos que son gratos a ciertos grupos empresariales. Es tiempo de decir que la sociedad civil debe ejercer un control legítimo de los poderes fácticos, que agudizan finalmente las desigualdades económicas.”


Democracia deliberativa: una defensa de la contingencia humana, por Jaén Motta, pág. 15


“Asistimos a una escisión estructural de la dinámica y la comprensión de la política. La dicotomía más amplia y estructural, y si se quiere más simplista, se da entre quienes sostienen que la política se fundamenta en "lo razonable", en las mejores razones, en las construcciones lingüísticas mejor fundamentadas en un espacio público y abierto; y por otro lado entre quienes prefieren una política desde las cúpulas, en espacios cerrados y opacos, manejada en procesos de negociación, sin mediar deliberaciones. Tanto la aceptación empírica de una de las dos dinámicas, como los instrumentos analíticos para dar cuenta de ellas, determinan dos formas muy claramente diferenciadas de asumir y justificar el rol de la política en las sociedades. En última instancia la dicotomía es: argumentar o negociar.


Libertad de pensamiento y dogmatismo, por Sergio García Guzmán, pág. 21


“Existen quienes, con tal de llevar una existencia cómoda y fácil, están dispuestos a dejar a un lado su capacidad de razonar y de dudar. Quienes desean llevar una vida sin complicaciones, sencilla, aburrida incluso, y que para lograrlo abdican de la libertad de pensamiento y de crítica. Están dispuestos a guiarse por los conocimientos o creencias que otros han señalado, y no tienen la capacidad ni el deseo de ponerlos en duda. Es un trueque existencial: dime cómo vivir y en qué creer, y no te cuestionaré nada. Este arreglo se puede hacer tácitamente con un líder concreto o con una idea abstracta: la peor dictadura no es la de un déspota, sino la que impone la mayoría.”


Artaud y Jattin esperando a Godot…, por Alberto Bejarano, pág. 23


“Quién, sino el loco, piensa por sí mismo, en el lugar del otro, y hasta las últimas consecuencias? Pensemos en Artaud o en el poeta colombiano Raúl Gómez Jattin, por ejemplo. Nietzsche no deja de insistir en la falsa dialéctica salud/enfermedad. La enfermedad es el combate mismo de la vida, la demostración de la voluntad de poder en-el-cuerpo. Es allí donde viene a situarse la crítica de la figura del loco, como lo mostró Foucault en su momento, como anormal. Frente a la lógica “racional” del tratamiento de la locura, Artaud y Gómez Jattin enuncian un combate verso a verso y golpe a golpe (de martillo).”


El yo sospechable (Primera aproximación filosófica), por Enrique Puchet, pág. 26


La educación es un terreno predilecto para que se esgriman tales reivindicaciones ardorosas. Nadie que se estime, ni siquiera aquellos funcionarios a los que incumbe administrar con criterios “de escala”, deja de concluir su mensaje remitiendo al derecho de las individualidades a afirmarse gloriosamente. La sola idea de estar ocupándose sólo de números y de contenidos que están allí para ser aprehendidos, remueve una repugnancia instintiva. Sea como fuere que el discurso del administrador continúe, si es que prosigue con apego a reglas de consecuencia, tendrá que pasar por el reconocimiento del principio de personalidad, por el inconmovible respeto a la diversidad. Por su parte, los educadores de aula tienen (tenemos) más sólidas razones para desconfiar de los sistemas y para rendir tributo a la universal exigencia de “ser uno mismo”.”


Televisión. ¿La caja boba?, por Darío Valle Risoto, pág. 28


“En nuestro país hace tiempo -y con más ahínco después del gobierno de izquierda- se notan movimientos en ese sentido, desde la censura llana hasta la selección de un comité de eruditos que decida qué porcentajes de programación deberían ir dedicados a tal o cual asunto. Claro, desde luego, usted está de acuerdo conmigo: esto huele a podrido.

Vuelvo al tema de aquellos debates famélicos de alumnos que en franca mayoría denostaban a este aparatito que se multiplica en nuestros hogares. El profesor dejó que todos discutiéramos y al final nos hizo una importantísima aclaración: la Televisión se puede apagar.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno. Todo el proyecto es excelente y la Revista se viene superando número a número. Gracias por al aporte a la cultura, Pablo. Me gustaron sobre todo los artículos sobre Plan Ceibal, los cafés filosóficos y el de las reflexiones sobre la democracia deliberativa, aunque todos invitan de buen modo a pensar y debatir.

Atte,

Julio Martínez

Alvaro Berro dijo...

Con respecto al tema de la televisión, si bien es cierto que la misma "se puede apagar"(afortunadamente siempre tenemos cierta autonomía para interpretar los mensajes que nos llegan), no menos cierto son las denuncias sobre la manipulación interesada de la que es objeto, mucha de la información que se emite por la televisión. Dicha manipulación responde a intereses de los propietarios de los MMC, y sus vinculaciones con el mundo político y empresarial. Existe una gran variedad de autores que investigaron al respecto: Noam Chomsky, Lusi Stolovich entre otros, que prueban esta afirmación. Por lo tanto pensar en mecanismos que controlen y democraticen ese poder no necesariamente es sinónimo de despotismo, sino quizás la intención de perseguir una genuina democracia.

barbozalidia@gmail.com dijo...

Felicitaciones por esta iniciativa. Gracias por la invitación a asistir a la ponencia sobre Modelos de Desarrollo del Plan Ceibal que compartirá Mónica Stillo. Allí estaré.
Cordiales saludos,
Lidia

kun fu dijo...

También he leído la revista, un muy buen aporte al tímido debate sobre el nosotros. Voy a ir al Ateneo.

Saludos!